sábado, 11 de octubre de 2014

Signos de puntuación

Los signos de puntuación delimitan las frases y los párrafos y establecen la jerarquía sintáctica de las proposiciones, consiguiendo así estructurar el texto, ordenar las ideas y jerarquizarlas en principales y secundarias, y eliminar ambigüedades. La puntuación varía según el estilo de escritura; sin embargo, las diferencias de estilo que se puedan presentar no eximen a nadie de cumplir con ciertas normas mínimas y de evitar errores generalmente considerados como inaceptables. De ahí la importancia de conocer y aplicar las normas básicas de la puntuación.
No obstante, hay que advertir que más allá de cualquier norma establecida, los signos de puntuación componen también la arquitectura del pensamiento escrito. En este sentido, y tal y como sucede en poesía desde hace más de un siglo, no existen normas exactas para reglamentar el correcto uso de los signos en las partituras, tanto narrativas como poéticas. En términos de principios y parámetros, los signos de puntuación entrarían a formar parte de los parámetros del lenguaje, y en consecuencia se sitúan en un proceso de constante evolución y son variables que pueden depender de otros factores.
Si la finalidad última es la comunicación, podría resultar paradójico encontrarnos con licencias ortográficas que no respetan el modo convencional de escritura y que, sin embargo, expresan a la perfección los conceptos y los ritmos internos, invisibles de otra manera. Como ejemplo de variable «en el extremo» se situarían los cambios en las formas de escritura que están imponiendo los nuevos medios de comunicación, chat, blog, SMS... que más que atacar a las viejas estructuras del lenguaje realizan de él un uso específico, adecuado a la velocidad y otras características del medio en cuestión; aun cuando lo correcto es respetar el uso de los signos de puntuación y evitar la degradación de la lengua castellana por modismos.
Signos principales
Los principales signos de puntuación son el punto, la coma, el punto y coma, las comillas, los paréntesis, los signos de interrogación, los signos de exclamación, los puntos suspensivos y el guion.
El punto
El punto (.) es el signo de puntuación que se coloca al final de los enunciados y las oraciones gramaticales en el español, además en la mayoría de los lenguajes con el alfabeto latino. Se escriben sin dejar espacio de separación con el carácter que precede, pero dejando un espacio con el carácter que sigue a continuación, a no ser que dicho carácter sea de cierre. Existen tres clases de punto: el punto y seguido, el punto y aparte y el punto final. Generalmente, indica una entonación descendente.
  • Punto y seguido. Separa enunciados dentro de un párrafo. Quiere decir que se continúa escribiendo a continuación del punto; la primera letra escrita en este caso irá en mayúscula. Por ejemplo: «Historia de España. El descubrimiento de América». Se denomina punto y seguido, nombre más lógico y recomendable que el también usual de punto seguido.
  • Punto y aparte. Separa dos párrafos de contenido diferente dentro del texto. A continuación hay que comenzar a escribir en línea distinta. Para seguir las normas se debe colocar sangría a la primera línea de texto del nuevo párrafo. Se denomina punto y aparte, aunque en algunas zonas de América se dice punto aparte.
  • Punto final. Siempre se coloca al final, cerrando un texto o enunciado. No es correcta la denominación punto y final, creada por analogía de las correctas punto y seguido y punto y aparte.1
También se usa el punto para indicar que la palabra anterior es una abreviatura. En este caso se escribe la abreviatura seguida del punto y se continúa escribiendo de forma usual. Esta última clase de punto no se aplica en determinadas abreviaturas como puntos cardinales, acrónimos o medidas, que se consideran símbolos.
La coma
La coma (,) es un signo de puntuación que señala una breve pausa dentro del enunciado. Se emplea para separar los miembros de una enumeración o sucesión, ya sean palabras o frases, salvo los que vengan precedidos por alguna de lasconjunciones y, e, o, u o ni. Por ejemplo:
María volvió a casa, hizo los deberes, cenó y se fue a la cama. Mi casa tiene muebles, mesas y cuatro camas.
Hay tendencias que admiten su uso para separar dos miembros independientes de una oración, haya o no conjunción entre ellos, siempre y cuando sean realmente independientes; pues, si no, estaríamos en el caso anterior:
Los soldados saludaban, la gente aplaudía y los niños no paraban de cantar.
También se utiliza para delimitar o aislar una aclaración o inciso (palabras u oraciones incidentales):
Nacho, mi primo, acaba de conseguir su primer empleo.
Las locuciones conjuntivas o adverbiales, sea cual sea su posición, van precedidas y seguidas de coma, tales como: en efecto, es decir, en fin, por consiguiente.
Para separar el vocativo, que es un sustantivo al que llamamos la atención.
Ej.: María, ven para que me ayudes con esta tarea.
Dos puntos
Este signo de puntuación (:) representa una pausa mayor que la de la coma y menor que la del punto. Detiene el discurso para llamar la atención sobre lo que sigue, que siempre está en estrecha relación con el texto precedente.3 Un uso importante y frecuente de este signo es introducir citas textuales (uso que a veces se le atribuye incorrectamente a la coma).
El punto y coma
El punto y coma (;) es un signo de puntuación; gramaticalmente, se utiliza para unir dos oraciones relacionadas en una sola frase:
María estaba apenada por el examen. + María tendrá que estudiar más. = María estaba apenada por el examen; tendrá que estudiar más. Está lloviendo mucho. + No podemos ir caminando. = Está lloviendo mucho; no podemos ir caminando.
Generalmente se puede sustituir por construcciones del tipo:
María estaba apenada por el examen y tendrá que estudiar más. No podremos ir caminando porque está lloviendo mucho.
También sirve para separar los elementos de una enumeración cuando se trata de expresiones que incluyen comas:
Había que estar en contacto con la naturaleza; dejar entrar el cielo, el mar y el viento; dormir sobre tablones, sobre el suelo; sentarse en sillas medio rotas.
Además, se usa delante de las conjunciones o locuciones como pero, más, aunque, sin embargo, por tanto y por consiguientecuando los períodos tienen cierta longitud:
Creemos en la creatividad y la ruptura de los opresores cánones antiguos como medio de vida; no obstante, somos conscientes de que es necesario mantener un mínimo de tradición en nuestros trabajos.
Las comillas
Las comillas (« », “ ”, ‘ ’) son signos de puntuación que se colocan al principio y al final de las frases, palabras escritas como citas, ejemplos, de aquellas que se quiere destacar, ya sea por importancia que le dé el autor o por su carácter irónico, vulgar o extranjero e impropio de la lengua que se está usando. A pesar de que está verdaderamente extendido el uso de las comillas inglesas (“ ”) es preferible emplear antes las angulares o españolas (« ») y reservar aquéllas, y finalmente las simples (‘ ’), para cuando deban entrecomillarse partes de un texto ya entrecomillado. Se utilizan, por ejemplo:
1.     Para citar textualmente algo: p. ej., «Me dijo que “supuestamente llegaría hoy”».
2.     Para señalar palabras usadas en un sentido distinto del normal, con el fin de indicar que se han seleccionado intencionalmente y no por error.
3.     Para indicar la intención irónica o sarcástica del empleo de una palabra.
4.     Para indicar algo sobre una palabra o expresión.
5.     Para presentar el significado de una palabra o expresión.
6.     Para destacar que una palabra o expresión es extranjera, se trata de un apodo o de un seudónimo.
En español se utilizan tres tipos de comillas:
1.     Comillas castellanas, latinas, españolas, angulares dobles o guillemot (« »).
2.     Comillas dobles o inglesas (“ ”).
3.     Comillas simples (‘ ’).
Asimismo, se distingue entre comillas de apertura («, “, ‘) y comillas de cierre (», ”, ’).
Cada uno de estos signos tiene su propio uso. Como norma general, como primera opción se utilizan las comillas angulares. Si dentro de lo ya entrecomillado apareciera una segunda cita, se utilizarían otras comillas, siendo preferibles las inglesas, para dejar como recurso final las simples. Lo más frecuente es entrecomillar, desde fuera hacia dentro, en el orden siguiente: «...“...‘...’...”...»
Las comillas simples se utilizan para marcar ejemplos en casos en que no resulta apropiado el uso de la cursiva. También se prefiere su uso para presentar el significado de una palabra:
«—El autor dijo: “Las comillas ('signos de puntuación utilizados para demarcar niveles distintos en una oración') se usan profusamente en mi obra”.»
Dice la norma que los signos de puntuación de una oración que contiene un texto entrecomillado deben colocarse después de las comillas de cierre, excepto cuando ese texto no pertenezca a ninguna otra oración, es decir, cuando la frase u oración entrecomillada sea individual.
En español no se deja espacio alguno entre las comillas y su contenido. Cada idioma tiene sus propias normas de aplicación de las comillas.
Los paréntesis
Los paréntesis (en singular paréntesis) son signos de puntuación. Se usan en pares para separar o intercalar un texto dentro de otro o para hacer una aclaración. Los distintos tipos son:
  • Los paréntesis propiamente dichos ( ).
  • Los corchetes [ ].
  • Las llaves { }.
Para distinguir ambos paréntesis se usa decir:
  • Paréntesis que abre o paréntesis izquierdo al símbolo (.
  • Paréntesis que cierra o paréntesis derecho al símbolo ).
Igual que las comillas, cuando se han de emplear varias veces en un mismo fragmento se utilizan de la siguiente manera: (...[...{...}...]...)
Signos de interrogación
El signo de interrogación (¿?) es un signo de puntuación que denota una pregunta. Su origen se encuentra en el latín. Lapalabra «cuestión» viene del latín questio, o 'pregunta', abreviado como «Qo». Esta abreviación se transformó en el signo de interrogación.
En la mayoría de los idiomas se utiliza un único signo de interrogación al final de la frase interrogativa: How old are you?(inglés; en español «¿Cuántos años tienes?»). Este fue el uso habitual también en español, hasta mucho después de que la segunda edición de la Ortografía de la Real Academia, en 1754, declarase preceptivo iniciar las preguntas con el signo de apertura de interrogación invertido (¿), y terminarlas con el signo de interrogación ya existente (?) («¿Cuántos años tienes?») al tiempo que se ordenaba lo mismo para los signos de exclamación (¡) y (!). La adopción fue lenta, y se encuentran libros, incluso del siglo XIX, que no utilizan tales signos de apertura. Finalmente se generalizó, seguramente debido a que la sintaxis del español no ayuda en muchos casos a deducir en qué momento se inicia la frase interrogativa, como pasa en otros idiomas.
Una variante que no llegó a generalizarse fue la de utilizar la apertura sólo cuando el enunciado fuera largo, o con riesgo de ambigüedad, pero no para las frases breves y claramente interrogativas, como «Quién vive?». La influencia del inglés está haciendo retornar este viejo criterio. Incluso es común que en las salas de chat o conversaciones en línea en español se use solamente el signo (?) para preguntar, ya que ahorra tiempo al momento de presionar las teclas. Esto podría no tener gran importancia debido a que se está utilizando en conversaciones informales.
Signos de exclamación
Debe escribirse siempre uno para abrir (¡) y otro para cerrar (!), independientemente de la longitud de la frase, oración o fragmento que encierren. Se utilizan para señalar el carácter exclamativo de una oración. Se escriben para empezar y finalizar una oración exclamativa, exhortativa o imperativa. También van entre signos de exclamación las interjecciones:
  • —¡Siéntate!
  • —¡Qué linda eres!
  • —¡Cuidado con el perro!
  • —¡Pero qué buena idea!
  • —¡Genial!
Puntos suspensivos
Los puntos suspensivos (…) son tres puntos sin espacios entre ellos, son un único signo de puntuación que se utiliza al final de una palabra, frase u oración en lugar del punto u otro signo. Se utilizan para dejar en duda, continuación o en suspenso una acción y son alineados horizontalmente al nivel de la línea base de escritura.
Guión
El guion (-), de menor longitud que la raya,4 tiene tres usos principales. En primer lugar, se utiliza como signo para unir palabras.4 En segundo lugar, muestra la división de palabras a final de una línea4 y, en tercer lugar, se usa en obras comodiccionarios para marcar la separación entre las sílabas que componen las palabras.4
Raya
La raya (—), que no debe confundirse con el guion bajo (_) —especialmente en contextos informáticos— ni con el guion (-) —el cual es más corto— ya que tienen usos y significados muy diferentes, se usa para introducir un inciso dentro de un período más extenso y para señalar en los diálogos la intervención de cada locutor y los comentarios e incisos del narrador. Se escriben dos, una para abrir y otra para cerrar, excepto cuando el diálogo no prosigue, que es recomendable suprimir la última y sustituirla por el obligatorio punto; además, se escriben separadas del resto de la frase con un espacio, y pegadas al propio inciso. En el caso de los incisos puede sustituir a la coma para mayor aislamiento de los mismos y también a los paréntesis, pero para expresar uno menor.5
Usos de la raya:
1.     Para encerrar los elementos intercalados, en lugar de comas:
§  Las prendas del espíritu joven —el entusiasmo y la esperanza— corresponden, en las armonías de la historia y la naturaleza, al movimiento y a la luz.
§  Para lograr una buena imagen —que impacte— cuida tus modales.
§  No iré sino mañana —dijo el niño.
2.     En los diálogos de estilo directo, para separar el discurso de cada personaje:
—Luis, la primera impresión en una entrevista es definitiva.
—Lo sé y me estoy preparando.
—Te deseo mucho éxito.
Para escribir la raya con el teclado informático español, en Microsoft Windows se mantiene presionada la tecla «Alt» mientras se pulsa «0151» en el teclado numérico. En sistemas operativos de Apple se puede conseguir el mismo efecto con «Alt» y la tecla guion (-) en ordenadores Mac.

viernes, 10 de octubre de 2014

Diferencia entre ensayo, resumen y síntesis


Es común que relacionemos estos tres conceptos como uno mismo (ensayo, resumen y síntesis). Es decir, los manejamos como sinónimos. Y en realidad, no es así. Cada uno tiene su concepto y características. Sin embargo, a nuestros alumnos le solicitamos una investigación y manejamos cualquiera de éstas tres actividades; para el alumno es fácil creer que sólo escribirá con sus palabras dos, tres o cuatro cuartillas en un procesador de texto, como Microsoft Word. Debemos hacer de su conocimiento las características de cada uno y ser más claro a la hora de solictar una investigación.

ENSAYO
Es una forma particular de comunicación de ideas, realizada por un autor que nos da a conocer su pensamiento y lo hace con una gran libertad. Es un escrito en prosa, generalmente breve, que expone sin rigor sistémico, pero con hondura, madurez y sensibilidad, una interpretación personal sobre cualquier tema, ya sea filosófico, científico, histórico o literario.
  • Sus características son:
  • Estructura libre.
  • Forma sintáctica.
  • Extensión relativamente breve.
  • Variedad temática.
  • Estilo cuidadoso y elegante.
  • Tono variado.
  • Ameno en la exposición.

Se clasifica en:

Personal.- El escritor habla de sí mismo y de sus opiniones sobre hechos y cosas, con un estilo ligero, natural, casi conversacional.
Formal.- Es más ambicioso, más extenso y de control formal y riguroso; se aproxima al trabajo científico, pero siempre debe contener el punto de vista del autor.

RESUMEN
Constituye una redacción escrita, producto de la identificación de las ideas principales de un texto (respetando las ideas del autor). Es un procedimiento derivado de la comprensión de lectura.


Sus características son:
  • Leer de manera general el tema o texto.
  • Seleccionar las ideas más importantes.
  • Buscar el significado de las palabras o términos desconocidos.
  • Eliminar la información poco relevante.
  • Redactar el informe final conectando las ideas principales.


SÍNTESIS
Constituye una redacción escrita, producto de la identificación de las ideas principales de un texto con la interpretación personal de éste.

Sus características son:
  • Leer de manera general el tema o texto.
  • Seleccionar ideas principales.
  • Eliminar la información más relevante.
  • Redactar el informe final con base en la interpretación personal (parafraseada, estructurada y enriquecida).


Es muy importante que nuestros alumnos conozcan éstos tres conceptos. ¿Cómo les pedimos que lean? ¿Cómo les pedimos que investiguen incansablemente? ¿Cómo les hacemos escribir sus experiencias? ¿Cómo sabremos el pasado y el futuro? Son algunos cuestionamientos. Ahora que si quieres "no hacer nada", los alumnos entregarán investigaciones copy-paste.


Una tradición familiar inglesa

En cierta ocasión, una familia inglesa pasaba unas vacaciones en Escocia, y en uno de sus paseos, observaron una casita de campo que de inmediato les pareció cautivadora para su próximo verano. Indagaron quién era su dueño. Resultó ser un pastor protestante, al que se dirigieron para que les mostrase la finca. El propietario se la mostró. Tanto por su comodidad como por su situación, fue del agrado de la familia, que comprometió a alquilarla el próximo verano.
De regreso a Londres, repasaron detalle por detalle cada habitación y de pronto la esposa recordó no haber visto el W.C. (water closet, aposento de baño), y dado lo prácticos que son los ingleses, decidió escribir al pastor, preguntándole por ello en los siguientes términos.

"Estimado Pastor, soy miembro de la familia que hace unos días visitó su finca con deseos de alquilarla en nuestras próximas vacaciones y dado que omitimos enterarnos de un detalle, quiero que nos indique más o menos dónde queda el W.C."

Finalizó la carta como es de rigor, y se la envió al pastor. Al recibirla éste, resultó que desconocía la abreviatura W.C., y creyó que se trataba de una capilla de su religión que se llama Well Chapel. Contestó a la señora de la siguiente forma:

"Estimada señora: Tengo el agrado de indicarle que el lugar al que usted se refiere queda sólo a 12 Km. de la casa, lo cual es molesto, sobre todo si se tiene que ir con frecuencia, pero algunas personas llevan la comida y permanecen allí todo el día, algunos viajan a pie y otros en tranvías, y de ordinario llegan en el momento preciso.

Hay lugar para 400 personas sentadas y 100 de pie. Los asientos están forrados de terciopelo púrpura y hay aire acondicionado para evitar sofocaciones.
Se recomienda llegar temprano para tener sitio, mi mujer, por no hacerlo así, hace ya 10 años, tuvo que soportar todo el acto de pie: desde entonces no usa este servicio.

Los niños se sientan juntos y cantan a coro. A la entrada se les da un papel a cada uno, las personas a las que no alcanza la repartición pueden utilizar el del compañero de asiento, pero al salir deben devolverlo para continuar usándolo todo el mes. Todo lo que dejan depositado allí será para dar de comer a los pobres del hospicio.

Hay fotógrafos especiales que toman instantáneas en diversas posiciones, las cuales son publicadas en el periódico de la ciudad, concretamente en la sección VIDA SOCIAL. Así el público podrá reconocer a las altas personalidades en actos tan humanos como éste".

La familia inglesa decidió cambiar su lugar de veraneo.

jueves, 9 de octubre de 2014

Ejercicio de signos de puntuación

Coloque los signos de puntuación a su conveniencia.

1) “Dejo mis bienes a mi sobrino no a mi hermano tampoco jamás se pagará la cuenta del sastre nunca de ningún modo para los mendigos todo lo dicho es mi deseo”.


2) “Tres bellas que bellas sonme han exigido las tresque diga de ellas cual esla que ama mi corazónsi obedecer es razóndigo que amo a Soledadno a Julia cuya bondadpersona humana no tieneno aspira mi amor a Ireneque no es poca su beldad”

3) «Dejo mis bienes a mi sobrino Juan no a mi hermano Luis tampoco jamás se pagará la cuenta al sastre nunca de ningún modo para la iglesia todo lo dicho es mi deseo».

4) César entró sobre la cabeza, llevaba el casco en los pies, las sandalias en la mano, la fiel espada...
He visto aves hacer casas de hielo. He visto esquimales de siete colores. He visto un arco iris de tres sabores. He visto helados. Estas cosas yo he visto, pero no pienses que soy un tipo listo.


5) “Marcelo, Marcos y Esther me piden a mí que escriba a cual prefiero tener en mayor grado de estima. Y escrito está a continuación en mal verso y sin puntuación: Digo que prefiero a Marcelo aunque a veces sea de hielo no a Esther cuya hermosura compite con su frescura no alabo a Marcos por su ciencia que no es poca su inteligencia”.

6) Mi tía estuvo con Raquel y Teresa y tus abuelos llegaron después.

7) Perdón imposible que cumpla su condena.

martes, 7 de octubre de 2014

Características de los textos literarios

·         Originalidad. El lenguaje literario es un acto de creación consciente de un emisor con voluntad de originalidad. El lenguaje común está gastado, es repetitivo; el literario debe ser  inédito, extraño, siempre original.
·         Voluntad artística. Se usa el lenguaje con una voluntad artística, es decir, intentando crear  una obra de arte. No existe, pues, una finalidad práctica, sino estética.
·         Especial intención comunicativa. Este lenguaje tiene una singular intención comunicativa,  y nunca una finalidad práctica sino estética.
·         Desviación: concepto. Llamamos así a la "recurrencia" o repetición en un texto breve de unidades lingüísticas de cualquiera de los niveles, es decir, aparición estadísticamente superior de una unidad determinada si la comparamos con su frecuencia de aparición en el  lenguaje "normal".



La estructura textual

Estos son los tres niveles o planos de estudio para jerarquizar las informaciones: La superestructura esquemática, que es la estructura global que caracteriza el tipo de texto, es independiente del contenido y se refiere más a la forma del texto; la macroestructura semántica, que es el contenido general o global del texto o discurso, se refiere al sentido del mismo como un todo y se conforma a través de macroproposiciones; finalmente, la microestructura textual, que se refiere al nivel de base del texto concreto y se refiere más que a nada a la coherencia y cohesión que se establecen en las oraciones como unidades.

Si podemos construir una macroestructura con las ideas individuales o microestructuras  y estas tienen una secuencia adecuada, entonces esta coherencia nos permitirá hacer una macroestructura que estaría adecuada para servir como fundamento de la superestructura del texto. Todo con el objetivo de que el texto tenga sentido al momento de leerlo.
Aunque en un texto una macroestructura es el contenido general o global del texto, en otro texto puede ser que sea una microestructura; lo que da a entender que macroestructura es un término relativo. En conclusión, vamos a entender que una macroeestructura se puede referir a la estructura global, y también se le llamará así a otras estructuras inferiores; que serán macroestructuras en sí, pero microestructuras de la estructura global.

Esto da a entender que al momento producir un texto hay que tener pendientes varias reglas en su estructura, con las condiciones fundamentales de coherencia y cohesión desde la microestructura, pasando por la macroestructura y terminando con la superestructura, que es la forma global que caracteriza el tipo de texto y las relaciones jerárquicas entre sus párrafos.

En el proceso educativo de Lengua Española debemos presentar a los estudiantes esta relación fundamental entre las micro, macro y superestructuras del texto. Esto se puede aplicar utilizando estrategias que trabajen desde lo más simple hasta lo más general, desde la micro hasta la superestructura; y tomando textos completos para analizar su estructura.

Al escribir o al leer debemos tener pendiente la proyección semántica, que es la relación entre las proposiciones de la macro y la microestructa; la coherencia de estas nos permitirá determinar el tema de un texto. Para que un texto tenga sentido debe determinarse cuál es el tema que se presenta, teniendo claro que el tema de un texto es lo mismo que una macroestructura. También es fundamental que tomemos en cuenta que cuando vayamos a enseñar a resumir debemos explicar las macroreglas, que son reglas de proyección semántica que permiten que al momento de reducir un texto no se pierda el tema que presenta la macroestructura.

Las macroreglas dicen que toda información de poca importancia y no esencial puede ser omitida (suprimir); se puede omitir  cierta cantidad de información, pero aquí, la relación entre las series de proposiciones se da más claramente. Aquí la información omitida puede recuperarse de manera reducida (seleccionar); se debe omitir las informaciones y proposiciones esenciales, sustituyéndolas por otra (generalizar); y con las nuevas proposiciones se forma un concepto más general o global (construir).

Según Van Dijk (1980) “Un discurso no tiene un solo tema o asunto, sino posiblemente una secuencia de temas o asunto que se expresan también en un resumen del discurso”.

En la práctica, los usuarios de la lengua no aplicarán la regla de la misma manera. Cada lector u oyente encontrará pertinentes diferentes aspectos del mismo texto, según los intereses, deseos, conocimientos, normas y valores del usuario. 

De lo que hablamos sobre las estructuras se puede ver reflejado en los periódicos, pues generalmente presentan la misma estructura esquemática por razones cognitivas, porque organizan el proceso de lectura, comprensión y reproducción del discurso. 

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Los actos de habla

       “En las muchas palabras no falta el pecado;
          mas el que refrena sus labios es prudente”
                                  (Prov.10:19, Santa Biblia)

El concepto de acto de habla ha sido una gran aportación de la filosofía del lenguaje al estudio de los procesos de comunicación que está tomando mayor importancia con el actual giro dialógico de las sociedades y las propias ciencias sociales.
La teoría de Austin trasciende las funciones tradicionales de la lengua: la teoría de los actos de habla. Él inició con los llamados actos performativos (realizativos o ejecutivos). Austin observó que hay verbos, como: bautizar, prometer, declarar, jurar, etc., y enunciados en los cuales la lengua cumplen una función ejecutiva. O sea, que la acción o el efecto se cumple por el hecho de producir el enunciado.
            La teoría de los actos de habla plantea que al emitir un enunciado se producen tres actos:
1.    Acto locutivo: Es el acto físico de producir una emisión que es literal.
2.   Acto ilocutivo: El acto que se realiza por medio de la emisión del enunciado (prometer, ordenar, predecir), gracias a la fuerza ilocutoria. Es la intención o propósito que tiene el emisor al expresar la oración
3.    Acto perlocutivo: Es lo que se consigue o realiza al proferir un enunciado.
Según Casalmiglia y Tusón (2001), las aportaciones de Austin y Searle proponen una tipología de los actos de habla a los que posiblemente se pueden reducir nuestros enunciados. Los agrupan en cinco tipos:
1.  Asertivos: El hablante afirma o niega algo con diferentes grados de certeza. Se incluyen aquí actos como afirmar, describir, definir, informar y creer.
2.    Directivos: El hablante intenta conseguir que el interlocutor haga algo (que realice una acción, que responda algo, etc.). Se incluyen aquí actos como invitar, ordenar y preguntar.
3.    Compromisorios: Comprometer al hablante con un futuro curso de la acción: ofrecer, prometer, jurar.
4.    Expresivos: Expresar el estado psicológico: pedir perdón, perdonar, agradecer.
5.   Declarativos: Provocar un cambio en el mundo por medio de ellos: sentenciar, bautizar, vetar, levantar una sesión...
Según Bertucelli Papi (1996), en los años cincuenta y sesenta, decae la influencia de Wittgenstein y Austin en el ámbito lingüístico. Se crea una nueva noción del concepto «significado del hablante» que constituye el otro polo de atracción de la pragmática, relegando a segundo plano la teoría de los actos lingüísticos.
En 1969, J. R. Searle publica Los actos lingüísticos como ensayo de filosofía del lenguaje. En realidad, la caracterización de los actos lingüísticos que propone es esencialmente lingüística: considera el acto ilocutorio como la base de la comunicación lingüística y enumera las condiciones necesarias y suficientes de realización de estos actos mediante reglas.
Searle reelabora la tripartición austiniana del acto lingüístico (locución, ilocución y perlocución) de modo que recupera la base «proposicional» del significado en forma de acto lingüístico. Para conseguir esto, Searle establece que cumplir un acto lingüístico consiste en 1) expresar palabras (morfemas, frases) que realizan un acto expresivo; 2) atribuir a dichas palabras una predicación y una referencia que constituyen el acto proposicional. Estos dos actos individuales corresponden conjuntamente al acto locutorio de Austin, cuyos componentes se subdividen de tal modo que fonética y fática confluyen en el acto expresivo, mientras la rética se divide en acto referencial y predicación para constituirse como acto proposicional. A los dos actos mencionados, se añaden, como en Austin, el acto ilocutorio (con el que se identificará el acto lingüístico) y el acto perlocutorio, aunque Searle no analiza éste como los anteriores.
El esquema siguiente refleja las relaciones entre la concepción del acto lingüístico de Searle y la de Austin:

J.L. Austin
J.R. Searle
Acto fonético
Acto fático
Acto expresivo

Acto rético
Acto proposicional
Acto de referencia
Acto de predicación
Acto ilocutorio
Acto perlocutorio
Acto ilocutorio
Acto perlocutorio

En pocas palabras,  Searle considera las promesas explícitas formuladas abiertamente e ignora las implícitas o las alusivas y metafóricas. Descarta también las promesas hipotéticas, parciales y defectuosas; el análisis se concentra en un caso simple y claro de promesa con el fin de poder identificar las condiciones necesarias y suficientes para que el acto de prometer sea efectuado con acierto.
La clasificación de los actos lingüísticos que propone Searle difiere de la de Austin, y refleja claramente un cambio de perspectiva motivado por la tendencia actual de enfocar desde un punto de vista gramatical la teoría de los actos lingüísticos.
Contrariamente a lo que pensaba Wittgenstein, los juegos lingüísticos o usos del lenguaje no son, según Searle, ilimitados; la impresión de una falta de precisión deriva de un especificación deficiente de criterios de identificación tipo lógica de los diversos usos lingüísticos.
Según Garcia Molina (2014), los actos de habla, en República Dominicana se evidencian aún muchas distorsiones, confusiones y hasta ignorancia en torno a las formulaciones de Austin.
Tradicionalmente a la lengua se le ha asignado diversas funciones, unas basadas en la comunicación: expresiva o emotiva, conativa o apelativa, cognitiva o referencial, fática, multilinguistica y poética o estética (Karl Buhler, Roman Jakobson, Carlisle González, etc); otras, basadas en la mente: epistémica, instrumental, perceptiva, taxonómica, etc. (André Martinet y Emile Benveniste). En ningunas de esas funciones, se contempla que con la lengua también se hacen cosas, se realizan acciones, que el decir también es hacer. Ese mérito hay que concedérselo a John C. Austin.
Además agrega que no hay una relación directa entre estrategias y formas del discurso utilizadas en los actos de habla. Por ejemplo, por medio de la enumeración, de la descripción, de la narración, de la argumentación, de las preguntas, de las aserciones, etc. se pueden conseguir los mismos macroactos de habla: persuadir, convencer, disuadir, intimidar etc. También se podrían provocar los mismos efectos perlocucionarios: alegría, tristeza, excitación, tranquilidad, ilusión, placer, desagrado, etc.). Esto es posible porque al ser estrategias del discurso (no actos de habla) pueden ser usadas para diversos actos de habla o intención comunivativa. No es imposible reducir los actos de habla a las estrategias discursivas macroestructurales (enumeración, descripción,narración, argumentación, etc.), ni si quiera a los llamados verbos ilocutivos. Existen tantos actos de habla como necesidades discursivas se les presentan a los usuarios de la lengua.
Asumo definitivamente la postura del Dr. García Molina, quien muestra que los actos de habla son indefinidos, y asimismo las inferencias que se produzcan al realizar un acto de habla dependerán absolutamente del contexto.

Bibliografía

Ø  Bertucelli Papi, Marcella (1996). ¿Qué es la pragmática? Ediciones Paidos Ibérica, S.A. Barcelona, España.
Ø  Calsamiglia, Helena; Tusón, Amparo (2001). Las cosas del decir. Editorial Ariel, S.A. España.

Ø  García Molina, Bartolo (2014). El discurso: categorías y estrategias. Editorial Surco. Santo Domingo, R.D.