Este blog tiene el objetivo de compilar y poner a disposición temas importantes de la Lengua Española. Además de ser utilizado como un medio para publicar prácticas que puedan ser utilizadas por mis estudiantes.
viernes, 19 de diciembre de 2014
domingo, 23 de noviembre de 2014
La adquisición de la competencia escrita: una necesidad fundamental
La adquisición de la competencia escrita:
una
necesidad fundamental
“Nada como el contacto
físico y visual con la página impresa, con el olor a tinta,
con el delicioso placer
de los ojos, paseándose por las letras que conforman
palabras, pensamientos,
sentimientos y sensaciones. El libro es
el verdadero y legítimo
hogar de la palabra escrita... ” (Omar Mesones)
Para el desarrollo del ser humano está pautado, básicamente por los
centros educativos, el desarrollo de la competencia comunicativa, que incluye,
aparte de la competencia oral, la competencia de la escritura, que es fundamental para el desarrollo
académico y personal. Pues, aunque la oralidad es lo más común, la escritura es
un modo de registrar la producción de nuestras ideas lo que permitirá que en
los próximos días o años podamos hacer una re-construcción de esos
conocimientos. Lamentablemente, a veces en el proceso ocurren algunos trastornos,
como: las afasias, el retraso lector, las disgrafías, la distografía y la
dislexia.
En las Bases de Revisión y Actualización Curricular (2013) dice que la
competencia comunicativa implica el
dominio progresivo de las características y condiciones de distintas
situaciones de comunicación: intenciones comunicativas, roles asumidos por los
y las participantes y características del contexto en el que se produce la
comunicación. Asimismo, es necesario el reconocimiento y utilización
estratégica de los diversos tipos de texto orales y escritos en la comprensión
y producción.
Varios autores han hecho sus aportes sobre la habilidad de la escritura. Crystal,
1987; Garman, 1990; Simpson, 1985; citados por Berko (1999), sostienen que
todas las culturas humanas poseen lenguajes orales o de signos (o ambos). Sin
embargo, no todos los lenguajes incluyen un sistema de escritura asociada, y es evidente que la escritura es un
desarrollo mucho más reciente que el habla en la historia de los seres
humanos.
Según Luria, citado por González Nieto,
“El lenguaje escrito es el instrumento esencial para los procesos de
pensamiento incluyendo, por una parte operaciones conscientes con categorías
verbales, (...) permitiendo por otra parte volver a lo ya escrito, garantiza el
control consciente sobre las operaciones que se realizan. Todo esto hace del
lenguaje escrito un poderoso instrumento para precisar y elaborar el proceso de
pensamiento”.
Para Vigostsky, citado por González Nieto, “El lenguaje escrito requiere trabajo consciente,
puesto que su relación con el lenguaje interiorizado es distinto de la del
lenguaje oral. Hasta se podría decir que la sintaxis del lenguaje interiorizado
es exactamente lo opuesto de la sintaxis del lenguaje escrito…”
Según Casalmiglia y Tusón (2001), la
característica más importante de la adquisición de la competencia escrita es
que está sometida a un aprendizaje institucionalizado, que tiene lugar en
centros de instrucción y de educación. A pesar de que la lengua escrita está
presente en el entorno cotidiano, el aprendizaje del código exige un
adiestramiento y una preparación específica. La alfabetización es la condición
básica, el billete de entrada para el acceso a la cultura escrita, que, en el
mundo occidental, forma el depósito de los conocimientos. La capacidad de leer
—en el sentido de comprender, contextualizar, interpretar textos elaborados, y
la capacidad de escribir para dar cuenta de la adquisición de estos
conocimientos se ha convertido en el eje fundamental de la instrucción. A lo
largo de todos los ciclos de la enseñanza se hace necesario para quien estudia
progresar en la conciencia lingüística y la descontextualización que se
requiere para leer y comprender explicaciones cada vez más abstractas,
especializadas y complejas. Todo el currículo educativo se basa en aprender a
operar con sistemas de representación de la realidad, principalmente escritos.
Entre otras, la escritura, diferente a la oralidad, tiene estas
características: se adquiere mediante procesos sistemáticos, se desarrolla gradualmente, la alfabetización es
la condición básica, en el ámbito laboral se generan actividades escritas
con valor funcional, basado en un proceso normativo, la estructura formal
depende de la intención y permite la producción y re-construcción del
conocimiento.
En definitiva, lo más importante es enfocarse en asumir el compromiso de
desarrollar en nuestros estudiantes y en uno mismo la competencia de la
escritura. Para esto aquí presento algunas recomendaciones citadas por
Casalmiglia: Dedicar tiempo a pensar antes de empezar a redactar, buscar formas
de expresión alternativas para expresar la misma idea si no nos satisface, tener
en cuenta todo el texto al redactar cada fragmento, ser flexibles para
modificar el plan inicial y la estructura prevista.
Para escribir bien: leer mucho, tomar conciencia de la audiencia que
leerá el escrito, planificar los objetivos del texto, releer los fragmentos
escritos para cuidar la cohesión, utilizar estrategias de apoyo: consultas
sobre saber enciclopédico, diccionarios, gramáticas, otras personas.
Finalmente, algunas sugerencias para escribir mejor: póngase cómodo y
prepárese para estar solo, reescriba, no copie a nadie, concretice, humanice,
metaforice, escriba por partes, revise
primero lo primero y después el estilo y después la presentación del escrito, guíe
al lector, repita palabras, si hace
falta, no se enamore de las palabras, y menos de las difíciles, varíe los
patrones oracionales, cincele sus párrafos, sea buen lector de sí mismo.
Bibliografía
Ø
Calsamiglia, Helena; Tusón, Amparo (2001). Las cosas del decir. España: Editorial
Ariel, S.A.
Ø
González Nieto, Luís (2001). Teoría Lingüística y Enseñanza de la Lengua.
Madrid, España.
Ø
República Dominicana. Ministerio de Educación. Revisión y Actualización Curricular (2013).
Santo Domingo, D.N.
domingo, 16 de noviembre de 2014
Modalidades discursivas orales: sus múltiples explicaciones
“La noble conversación es hija del discurso, madre del
saber, desahogo del alma, comercio de los corazones, vínculo de la amistad,
pasto del contento y ocupación de personas”
Baltasar Gracián
Modalidades
discursivas es un concepto que extrañamente se le ha dado diferentes
definiciones y tratamientos, lo que ha provocado muchas confusiones y malas utilizaciones
por parte de profesores y estudiantes. Entre otros nombres se les ha llamado:
actos de habla, secuencias textuales, tipos de textos, modos de organización
del discurso y estrategias discursivas.
A pesar de todo, muchos las utilizan en la vida práctica, en diferentes
ámbitos, sin estresarse pensando en su definición ideal.
La facultad que
tenemos los seres humanos, el lenguaje, se concreta o se ponen en
funcionamiento a través de dos medios principales que todos conocemos: la
oralidad y la escritura. Cada una de ellas tiene sus diferencias, sin embargo,
en ocasiones se coayudan en momentos de producir discursos.
Según Casalmiglia y Tusón (2001),
las características de la oralidad, entre otras, son las siguientes: se
adquiere informalmente, en el ambiente familiar, se desarrolla
conforme a las necesidades, no requiere sistematicidad, alternancia
de turnos, es natural, aunque no
siempre, su función básica son las relaciones sociales, cumple funciones
estéticas y lúdicas, puede adquirir diferentes grados de formalidad, aunque se
formal, en ocasiones surge la improvisación y genera conversación, permite la
comunicación entre miradas, gestos, bostezos, aplausos... En fin, entendemos la
conversación espontánea como la forma primera, primaria y universal de realización
de la oralidad; como la forma más característica en que las personas se
relacionan y llevan a cabo sus actividades cotidianas como seres sociales; como
una forma de acción social; como protogénero o prototipo del que derivan todas
las demás formas de realización discursiva.
La
modalidad oral se puede desarrollar de formas informales hasta altos grados de
formalidad. Informales serían: los saludos, excusas, elogios / halagos,
peticiones, ofrecimientos…Formales serían: conferencia, juicio, debate, asamblea, servicio religioso…
También,
los canales utilizados para almacenar la voz y hacerla llegar a las masas son
distintas a la escritura: teléfono, radio, televisión, grabadora, CD, reproductores
multimedia, celulares y otros más aparados de los que la tecnología moderna ha
puesto a disposición.
Otras prácticas discursivas orales
relacionadas con diferentes ámbitos son las siguientes:
Ámbito
Administrativo
Jurídico
Religioso
Político
Periodístico
Literario
Científico
Medico
Académico
Instituciones y organizaciones
Publicitario
Vida cotidiana
|
Practicas
discursivas
Interacciones en las ventanillas
Interrogatorios, juicios
Sermones, confesión, oraciones
Mítines, debates, congresos
Reportajes, entrevistas, noticiarios
Teatro, canciones, cuentos
Comunicación, ponencia, conferencia
Visita médica, reunión clínica
Exámenes orales, defensa de tesis
Reuniones, cursos de formación
Eslóganes, anuncios
Conversaciones, entrevistas
|
Esto se parece al planteamiento de
Batjín (1998), quien dice que “las diversas esferas de la actividad humana
están todas relacionadas con el uso de la lengua. Por eso está claro que el
carácter y las formas de su uso son tan multiformes como las esferas de la
actividad humana, lo cual, desde luego, en nada contradice a la unidad nacional
de la lengua”. Esto, aunque el le llama a muchas de estas clasificaciones:
“géneros discursivos”.
Por
otro lado, se le llama modalidades discursivas a estos conceptos: narración,
descripción, argumentación, instrucción y exposición. Algunos autores, citados
por Casalmiglia y Tusón (2001), les tienen otros nombres: “Secuencias textuales
o tipos de textos” (Adam); “modos de organización del discurso” (Charaudeau). El
criterio de selección de estos tipos de texto tiene que ver con la finalidad
del texto en cada caso concreto. Así, por ejemplo: Narrativo, si su
finalidad es informar sobre acciones o hechos reales o imaginarios.
Descriptivo, si su finalidad es dar detalles de cómo son las personas, animales
y objetos. Argumentativo, si su finalidad es defender y/o rebatir
opiniones e ideas para convencer y persuadir. Expositivo, si su finalidad es
informar con el fin de hacer entender algo a alguien (una idea, un concepto, un
hecho...) con una intención didáctica. Instructivo, si su finalidad es que el
receptor aprenda a hacer una cosa. Si un texto cumple varias finalidades, a la
hora de clasificarlo en un tipo específico, se elige la finalidad dominante.
Bartolo García (2014), agrega a este listado “la
enumeración” y
agrega: “La enumeración se diferencia de la narración en que en esta última
transcurre el tiempo y en que hay personajes que desarrollan acciones; mientras
que mediante la primera se podría enumerar acciones sin que transcurra el
tiempo. Se diferencia de la descripción
en que en esta se caracterizan (o desglosan los rasgos de) personas,
animales o cosa; mientras que la enumeración distribuye las personas, los
animales o las cosas. De ahí, que en la narración, la categoría léxica más
importante sea el verbo conjugado; en la descripción, el adjetivo; y en la
enumeración el sustantivo”.
Asumo
definitivamente, una combinación de estas posturas, pues ambas mantienen muchas
relaciones con los ámbitos y las prácticas discursivas ya conocidas. Además,
resulta innovador y aceptable el término “estrategias discursivas”, junto a la
inclusión del concepto enumeración del Dr. García Molina.
Bibliografía
Ø Batjin, Mijaíl (1998). Estética de la creación verbal. Octava edición. Rusia: Siglo XXI
Ediciones.
Ø García Molina, Bartolo (2014). El discurso: categorías y estrategias. 1ra.
Edición. Santo Domingo, R.D.: Editorial Surco.
Ø Calsamiglia, Helena; Tusón, Amparo
(2001). Las cosas del decir. 1ra.
Edición. España: Editorial Ariel, S.A.
martes, 11 de noviembre de 2014
domingo, 9 de noviembre de 2014
viernes, 7 de noviembre de 2014
jueves, 6 de noviembre de 2014
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